Refinería Dos Bocas cae al 41.52% de su capacidad en junio
La refinería Dos Bocas es el proyecto insignia de la estrategia de soberanía energética del gobierno federal, inaugurada el 1 de julio de 2022 con el mandato de reducir la dependencia de México de las importaciones de gasolina y diésel. Cuatro años después de su arranque, la planta procesó en junio de 2026 un promedio de 141,000 barriles diarios, la menor producción de Dos Bocas en 10 meses y una caída de 2.08% frente a mayo, según el reporte de Pemex citado por La Jornada.
La cifra equivale a que la refinería operó a apenas 41.52% de su capacidad instalada de 340,000 barriles diarios, una brecha que reabre la pregunta sobre qué tan sostenible es la meta de autosuficiencia en combustibles que la administración federal ha sostenido desde el sexenio anterior.
El dato de junio no es un episodio aislado. Dos Bocas lleva ya seis periodos consecutivos sin superar el umbral de 200,000 barriles diarios alcanzado en noviembre y diciembre de 2025, y la comparación interanual resulta más reveladora todavía: la producción de Dos Bocas cayó 18% frente a junio de 2025.
En mayo, la planta había procesado 144,400 barriles diarios, equivalentes a 42.5% de su capacidad de diseño, el nivel más bajo desde agosto del año anterior, cuando la refinería apenas arrancaba operaciones con un promedio de 102,000 barriles diarios.
Una cadena de incidentes que no cede en la refinería Dos Bocas
Detrás de las cifras hay una sucesión de fallas operativas que ha marcado a la planta desde su puesta en marcha. En enero, fallas eléctricas obligaron a detener varias unidades de proceso.
En marzo, un incendio y explosión relacionado con lluvias intensas que provocaron el desbordamiento de agua aceitosa fuera del perímetro de la instalación dejó cinco elementos de seguridad muertos, además de un tercer derrame registrado ese mismo mes. Abril sumó un cuarto incendio, y a finales de junio otro más se produjo tras un corte de energía atribuido a la paraestatal eléctrica.
La producción llegó a desplomarse 44% respecto a diciembre de 2025, cayendo a 147,000 barriles diarios en abril, de acuerdo con cifras reconocidas por la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien atribuyó la contracción a un periodo de importaciones necesarias tras un accidente ya resuelto. La mandataria señaló que la reanudación de la producción plena, confirmada por Pemex en julio, no equivale a operar a la capacidad de diseño de 340,000 barriles diarios, matiz que distingue "operar en su totalidad" de "operar a capacidad máxima", y que la propia empresa no precisó al momento del anuncio.
El especialista energético Luis Miguel Labardini atribuye el desempeño estructural de la refinería a deficiencias en la planeación de ingeniería y en los estudios de diseño originales. Según su lectura, la entonces titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, priorizó la velocidad de construcción sobre la solidez técnica, con un presupuesto inicial de $8,000 millones de dólares que terminó por escalar a $23,000 millones sin que la planta lograra alcanzar su capacidad plena.
Labardini recomienda contratar un equipo internacional de expertos para diagnosticar las fallas estructurales de diseño, aunque reconoce escepticismo sobre la disposición fiscal para asignar recursos adicionales a un proyecto que ya consumió casi tres veces su presupuesto original.
Qué implica para el suministro de diésel y gasolina en México
La composición del producto refinado en junio ofrece una lectura relevante para comercializadoras y gasolineras. La producción de gasolina Pemex en Dos Bocas cayó a 47,000 barriles diarios, de los cuales 46,800 correspondieron a Magna y solo 802 a Premium, mientras que el diésel se ubicó en 64,000 barriles diarios, con un ligero incremento respecto al mes anterior.
Dentro del Sistema Nacional de Refinación, que procesó en conjunto 1.117 millones de barriles diarios durante junio, Dos Bocas aportó apenas 12.6% del total, un peso relativo bajo para la planta que absorbió la mayor inversión de la política energética reciente.
Esa brecha entre la capacidad de la refinería Dos Bocas y su producción real se sostiene con recursos públicos adicionales. Dos Bocas cuenta con $12,000 millones de pesos presupuestados para 2026 destinados a atender tanto los incidentes operativos como el rezago de producción, y ha recibido una inversión adicional de $11,900 millones de pesos mientras acumulaba cinco meses de descenso en sus volúmenes de proceso.
El contraste con la promesa original resulta directo: la refinería arrastra ya dos años de retraso frente al compromiso de operar al 100% de su capacidad, un objetivo que el gobierno federal ha postergado sin fecha definitiva.
Para las comercializadoras y gasolineras que dependen del abasto nacional, la relevancia del dato no es menor. Dos Bocas produce actualmente una cuarta parte del diésel que se consume en México, contribución que ayuda a contener las importaciones de ese petrolífero, pero que se vuelve más frágil cuando la planta opera de forma intermitente por debajo de 42% de capacidad durante meses consecutivos.
Ante una producción de gasolina que en junio no alcanzó ni 47,000 barriles diarios contra una capacidad teórica muy superior, la brecha se cubre necesariamente con mayores volúmenes de gasolina y diésel importados, lo que mantiene al mercado interno expuesto a la volatilidad del precio internacional del crudo, cuya referencia para la Mezcla Mexicana se ubicó en $74.54 dólares por barril el 16 de julio.
Contexto financiero, la paradoja del trimestre de Pemex
El desempeño de Dos Bocas ocurre en paralelo a un trimestre financiero complicado para Pemex. La utilidad neta de la petrolera cayó 69.7% en el segundo trimestre de 2026, al pasar de $59,516 millones de pesos en el mismo periodo de 2025 a solo $18,024 millones de pesos entre abril y junio, pese a que la empresa incrementó el procesamiento de crudo 2.9%, a un promedio de 1.008 millones de barriles diarios, y a que las ventas de gasolina crecieron 11.4% y las de diésel 19.1%.
La compañía atribuyó la contracción de ganancias a mayores compras de productos, impuestos, derechos y costos de instrumentos financieros derivados, en un entorno donde la apreciación del peso frente al dólar generó pérdidas cambiarias que erosionaron el resultado operativo.
Lo que sugiere esta combinación de cifras es que el fortalecimiento agregado de la refinación nacional, con ingresos de $510,400 millones de pesos y el nivel más alto en 14 trimestres, convive con un componente específico, Dos Bocas, que sigue sin aportar lo prometido. La deuda financiera de Pemex se redujo 9.1% respecto al cierre de 2025, hasta $77,500 millones de dólares, y la empresa reporta una meta de independencia financiera para 2027 que funcionarios ya reconocen como probable de posponerse.
El monitoreo de precios al consumidor documentado por Profeco en su reporte "Quién es Quién en los Precios" del 20 de julio ilustra el otro lado de esta ecuación. El precio de la gasolina Pemex también refleja la presión del abasto: el diésel mantuvo un estímulo fiscal del IEPS de -50.6% sobre un precio promedio nacional de $27.06 por litro, mientras la gasolina Regular operó con un subsidio de -22.2% sobre $23.69 por litro, cifras que reflejan el esfuerzo del gobierno federal por contener el traslado de la mayor dependencia de importaciones hacia el precio en el surtidor.
Entre las franquicias con mayor margen comercial reportado en esa semana, Chevron y Petro-7 se ubicaron por encima de $3 pesos por litro en Premium, mientras Fullgas operó con el margen más ajustado en Regular, de $1.88 por litro, evidencia de que la presión sobre costos logísticos y de abasto no se distribuye de forma pareja entre operadores.
La refinería Dos Bocas concentra hoy la tensión central de la política energética mexicana entre la meta declarada de autosuficiencia y una realidad operativa que combina incendios, derrames y fallas eléctricas con una producción que, dos años después del plazo original, sigue sin acercarse a los 340,000 barriles diarios de diseño, mientras el gobierno federal sostiene la inversión pública en la planta y las comercializadoras y gasolineras del país continúan absorbiendo, vía mayores importaciones y márgenes ajustados, el costo de una promesa de soberanía energética que todavía no se cumple en los volúmenes prometidos.

