La Refinería Olmeca de Dos Bocas es, desde febrero de 2026, el principal productor de diésel del sistema Pemex: 83,100 barriles diarios, equivalentes al 27.85% de la producción total de las siete refinerías del país, lo que redujo las importaciones al nivel más bajo en 17 años. La lógica indicaría que esa reducción en el costo de abasto debería trasladarse al precio del diésel que pagan distribuidores y gasolineras.
No ha ocurrido.
El precio de abasto del diésel no refleja el ahorro en importaciones
El gasto de Pemex en importaciones de diésel cayó de $255.2 millones de dólares a $87.9 millones entre febrero de 2025 y febrero de 2026, y las compras al exterior se redujeron de 93,100 a apenas 34,500 barriles diarios. El ahorro en divisas es real y documentado.
Sin embargo, con el precio mayorista de Pemex en torno a $26.7 pesos por litro, los operadores que buscan vender por debajo del tope de $28.3 pesos establecido por Claudia Sheinbaum tendrían que comprimir sus márgenes entre 30 y 50%, según la consultora PETROIntelligence. Sólo tres estados (Tamaulipas, Tlaxcala y Baja California) venden el diésel por debajo de ese umbral.
La cadena que amortigua el ahorro
El precio en la bomba no responde a la eficiencia de la refinería, sino a la suma de variables que la anteceden: precio mayorista de Pemex, costo logístico por región, margen del distribuidor intermedio y componente fiscal. La Secretaría de Hacienda reactivó el estímulo al IEPS el 21 de marzo de 2026, equivalente a $5.17 pesos por litro para el diésel, como mecanismo de contención frente a la volatilidad internacional.
Sin ese estímulo, el precio al público sería entre $2 y $4 pesos por litro más alto. El beneficio de Dos Bocas opera hacia arriba de la cadena —en el balance de divisas de Pemex y en la reducción de importaciones—, no hacia la última milla.
Dos Bocas produce más de una cuarta parte del diésel nacional y opera al 60% de su capacidad máxima de 340,000 barriles diarios, con volúmenes que cayeron de 211,886 barriles procesados en diciembre de 2025 a 181,472 en febrero de 2026, lo que apunta a que los beneficios estructurales de la refinería en el precio de abasto para los permisionarios dependerán tanto de la estabilización operativa del complejo como de los ajustes que Pemex traslade a los precios mayoristas.
