El incremento de 22.2% en el procesamiento de crudo registrado por Petróleos Mexicanos en el primer trimestre de 2026 es la cifra de refinación de Pemex más alta que el Sistema Nacional de Refinación ha reportado en once años, resultado de cinco trimestres consecutivos de crecimiento que colocaron el promedio diario de procesamiento en 1.141 millones de barriles, impulsados principalmente por la entrada en operación plena de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, y por la recuperación operativa de la planta de Tula.
La producción de destilados de alto valor (gasolinas, diésel y turbosina) representó 65.7% del total procesado, ascendiendo a 729 mil barriles diarios frente a los 511 mil del mismo periodo de 2025, lo que equivale a un salto de 42.5% interanual que recompone de forma significativa la canasta de productos que Pemex despacha desde sus Terminales de Almacenamiento y Reparto hacia la red de franquicias y permisionarios.
Hasta 2025, México importaba un porcentaje mayoritario de sus gasolinas y diésel de consumo, manteniendo una dependencia estructural del exterior que presionaba tanto la factura en divisas de Pemex como la estabilidad del abasto en regiones alejadas de los principales centros logísticos del país; en el primer trimestre de 2026, esa dependencia se redujo 23.3%, abriendo una discusión concreta sobre qué significa ese cambio para las gasolineras que operan bajo el esquema de franquicia y para los permisionarios independientes que dependen de las condiciones de suministro en terminal.
Olmeca y Tula Elevan la Gasolina Pemex y el Diésel al Mayor Nivel en Once Años
La refinería Olmeca aportó 164 mil barriles diarios adicionales al sistema, consolidándose como el motor principal de la recuperación productiva; la planta de Tula contribuyó con 39 mil barriles diarios extra a partir de la puesta en marcha continua de su coquizadora en julio de 2025. Dos instalaciones, dos mecanismos distintos de expansión: en Olmeca, el incremento proviene de una planta en fase de maduración operativa; en Tula, de la habilitación de una capacidad instalada que operaba por debajo de su potencial desde hace años.
El cambio de mezcla productiva es tan relevante como el volumen total. La producción de gasolina Pemex promedió 390 mil barriles diarios, un incremento de 29.6% respecto al mismo trimestre de 2025.
La del diésel llegó a 286 mil barriles diarios, con un salto de 69.9% interanual que convierte a este petrolífero en el mayor ganador porcentual de la recomposición del sistema. El combustóleo, en sentido inverso, cayó 33.1%, pasando de 240 mil a 161 mil barriles diarios, reflejo de la optimización del cracking de crudo hacia productos de mayor demanda y valor comercial; el rendimiento en destilados alcanzó 63.9%, 9.1 puntos porcentuales por encima del nivel del año anterior.
Refinación de Pemex Sube, pero el Abasto de Gasolineras Sigue Fragmentado por Región
Ante la reducción de 23.3% en las importaciones de combustibles reportada por Pemex en su boletín oficial del primer trimestre de 2026, la pregunta que circula entre los operadores de gasolineras es si el cambio se traduce en mayor certeza de abasto o solo en un reacomodo del origen del producto que llega a sus tanques. Las ventas internas de combustibles crecieron 4.2% en el mismo periodo, lo que sugiere que el volumen adicional refinado se está colocando efectivamente en el mercado doméstico, aunque la distribución de esa producción no alcanza por igual a todas las regiones del país, puesto que la logística de ductos y autotanques favorece estructuralmente a las zonas cercanas a Olmeca, Tula, Cadereyta y Salina Cruz.
El analista Ramses Pech señaló en una columna publicada en Expansión en mayo de 2026 que el costo base de la gasolina importada llega al tanque terminal en alrededor de $18.46 pesos por litro para la Magna, con costos logísticos de almacenamiento de $0.06 pesos por litro adicionales. El diferencial con los precios de referencia en las terminales de Pemex es el parámetro que determina, en la práctica, qué tan competitiva resulta la producción nacional para los permisionarios que compran producto en origen y asumen el costo del flete hacia su gasolinera.
Pech advirtió que México dejó de recaudar más de $35 mil millones de pesos en IEPS en tan solo diez semanas, cifra que ilustra el costo fiscal implícito del mecanismo de estímulo que mantiene el precio al público por debajo de lo que el mercado internacional dictaría sin intervención gubernamental.
Comenzamos a ser testigos de una separación conceptual que el sector tardó tiempo en distinguir con claridad: el nivel de refinación y el precio al consumidor en la gasolinera son variables relacionadas aunque no directamente proporcionales. La producción de gasolina puede crecer 29.6% y el precio en el expendio mantenerse estable, porque lo que lo determina es la política del IEPS, el precio de referencia internacional del crudo y el tipo de cambio, variables que no se mueven al mismo ritmo ni en la misma dirección que la utilización de la planta en Olmeca o en Tula.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el precio de la gasolina regular en México no supera los $24 pesos por litro, atribuyendo esa estabilidad al rescate de Pemex y a la estrategia de soberanía energética de la administración federal.
Para las 7,520 estaciones de servicio integradas a la Franquicia Pemex al cierre de marzo de 2026 (cifra que creció 3.2% interanual, sumando además 1,149 expendios operando bajo contratos de licencia de marca), el incremento en la refinación tiene implicaciones operativas concretas: mayor volumen disponible en las terminales implica menos presión en el abasto de gasolineras durante periodos de alta demanda, particularmente en el sureste del país donde la proximidad a Dos Bocas acorta los costos de última milla. Lo que los datos del primer trimestre no resuelven es la pregunta sobre la estructura de largo plazo del mercado de abasto, puesto que Pemex reporta que aún depende parcialmente de importaciones de combustibles para cubrir la demanda total de gasolina Premium y otros refinados especializados, situación que la reducción de 23.3% atenúa pero no elimina.
La columna de Expansión agrega una advertencia que los operadores con múltiples proveedores conocen bien: ante una contingencia operativa en Olmeca o en cualquier otra refinería del sistema, la ausencia de importadores privados activos con infraestructura lista limitaría la capacidad de respuesta del mercado, concentrando el riesgo de desabasto en los mismos eslabones que la expansión de la producción nacional intenta aliviar.
El primer trimestre de 2026 consolida un hito técnico en la refinación de Pemex —1.141 millones de barriles diarios procesados, rendimiento en destilados de 63.9% y reducción de 23.3% en importaciones de combustibles— que recompone la canasta de abasto nacional en favor de gasolinas y diésel de producción propia, sin modificar los mecanismos del IEPS que determinan el precio al que los permisionarios compran el producto en terminal ni el que los consumidores pagan en el surtidor.
