El desabasto de combustibles en México durante 2026 es un fenómeno de presión logística y regulatoria que se manifiesta en cierres temporales de gasolineras, racionamiento de producto y demoras de hasta cuatro días en las entregas programadas por Petróleos Mexicanos (Pemex). Su impacto se extiende por lo menos a once entidades federativas, incluyendo Jalisco, Estado de México, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Nuevo León y la Ciudad de México, donde operadores reportan filas de autotanques, reducción de inventarios y, en casos puntuales, la suspensión de ventas durante dos o tres días.
Lo que comenzó como retrasos puntuales en la última milla se ha convertido en una restricción estructural del suministro, poniendo en jaque la operación de gasolineros independientes y comercializadores que dependen de la paraestatal para surtir sus expendios, en un mercado donde la gasolina en México factura costos logísticos que el tope de precios no logra cubrir.
La situación contrasta con el diseño original de la Reforma Energética, que transitó el mercado de un monopolio estatal a un esquema de competencia plural en la comercialización de petrolíferos. En la práctica, la contención de precios impulsada desde 2024 y reforzada en 2025 reconfiguró la dinámica de abastecimiento, recentralizando la demanda en Pemex justo cuando su capacidad de refinación y almacenamiento opera con márgenes mínimos.
El resultado es una cadena de valor tensionada donde el precio de referencia deja de ser la única variable relevante y el volumen disponible se convierte en el factor determinante de la viabilidad operativa.
De cinco pipas a media, la contracción del suministro en el centro y el Bajío
Salvador Jiménez, integrante de Gasolineros Unidos, señaló que el abastecimiento de diésel se contrajo visiblemente en las últimas semanas. Antes solicitaban cinco pipas semanales y ahora reciben una o media, lo que obliga a cerrar estaciones durante dos o tres días hasta conseguir nuevas cargas.
Jorge Gutiérrez Armenta, representante del sector en el Estado de México, confirmó retrasos adicionales de dos a cuatro días respecto a los programas originales, situación que afecta por igual a operadores independientes y a pequeñas cadenas regionales que carecen de contratos de suministro con múltiples proveedores.
La concentración de la demanda en Pemex generó sobrecarga en terminales de despacho del Bajío y la zona centro, donde los tiempos de espera para cargar autotanques se duplicaron. Ante este panorama, la capacidad de monitorear precios de terminales TAR y expendios en tiempo real cobra relevancia operativa.
Signal Fuels incluye consulta con inteligencia artificial en español para revisar diferenciales de precios entre terminales y expendios, una función que acorta los tiempos de respuesta frente a un mercado donde la última milla pasó de costar aproximadamente 50 centavos a 2.50 pesos por litro en algunos trayectos.
El tope de precios y la paradoja de la demanda sobreactivada
Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence, explicó que el esquema de contención de precios generó una brecha amplia entre los valores de Pemex y los ofrecidos por importadores privados, lo que llevó a muchas estaciones a buscar abastecimiento directamente con la petrolera estatal. Eso derivó en mayores filas de autotanques, demoras operativas y una demanda superior a la prevista que la infraestructura logística no pudo absorber.
Mientras tanto, la gasolina en México factura para el fisco 115 mil 445 millones de pesos mediante el IEPS durante el primer trimestre de 2026, un aumento real anual de 27.5 por ciento, impulsada por el incremento internacional del petróleo tras el conflicto geopolítico en Medio Oriente.
Los márgenes comerciales de las gasolineras se comprimieron a niveles cercanos a un peso por litro, cuando antes operaban con aproximadamente tres pesos. El tope de 27 pesos por litro en el diésel y de 24 pesos en la Magna, vigente por más de un año, dejó de ser sostenible para un segmento creciente del mercado.
Datos del monitoreo oficial en Guadalajara muestran que el diésel se comercializó a 26.95 pesos, la Magna a 23.87 y la Premium a 28.77, lo que sugiere que el cumplimiento del acuerdo voluntario se resiente en regiones donde los costos logísticos crecieron de forma exponencial.
Inventarios en el límite y redistribuciones de emergencia
Los inventarios alcanzaron niveles críticos. En Reynosa, Tamaulipas, el abasto de gasolina llegó a cero, mientras que en el Valle de México las existencias quedaron por debajo de tres días, insuficientes para cumplir la normativa que exige al menos cinco.
Ante la presión, Pemex ejecutó redistribuciones de emergencia: trasladó diésel desde Zapopan a Lagos de Moreno, desde El Castillo a Manzanillo, y desde Saltillo a Monclova, desviando producto de mercados con disponibilidad hacia zonas en alerta. Marcial Díaz Ibarra, de QUA Energy Consultores, advirtió que la producción nacional no pasa de 1.3 millones de barriles diarios y el país importa cerca del 60 por ciento de los combustibles que consume, por lo que la paraestatal no cuenta con la capacidad para atender sola una demanda que creció artificialmente por el diferencial de precios.
La crisis adquiere matices regionales. En Jalisco, la temporada agrícola de siembra intensificó el consumo de diésel justo cuando el suministro se contraía, generando una demanda estacional que coincidió con el colapso logístico.
En paralelo, el cumplimiento del tope de precios en el diésel cayó a 61 por ciento a nivel nacional, y cuatro de cada diez estaciones venden por arriba del precio acordado, lo que indica que el mecanismo de contención opera con tensiones crecientes entre la política fiscal y la realidad del mercado.
El desabasto de combustibles en México durante 2026 expone los límites de un modelo de contención de precios que recentralizó la demanda en una paraestatal sin capacidad de refinación suficiente, comprimió los márgenes de los gasolineros hasta niveles de un peso por litro y elevó los costos logísticos de la última milla hasta 2.50 pesos, todo mientras la gasolina en México factura 115 mil 445 millones de pesos al fisco y el cumplimiento del tope en diésel se deterioraba a 61 por ciento. Para operadores que requieren visibilidad inmediata sobre precios de terminales y expendios, Signal Fuels ofrece cobertura de más de 78 terminales TAR y más de 13,000 gasolineras en un solo tablero, con histórico completo y comparativos por zona.
El Plan Gratis se activa en 30 segundos, sin tarjeta, en https://cassiopeiamx.com/signal-fuels .
Preguntas frecuentes
¿En cuántos estados de México hay reportes de desabasto de combustibles en 2026?
Empresarios gasolineros reportan afectaciones en al menos 11 estados, entre ellos Jalisco, Estado de México, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato y Nuevo León, además de complicaciones puntuales en Ciudad de México. Algunas estaciones han permanecido cerradas durante dos o tres días por demoras en entregas de Pemex y escasa disponibilidad en terminales de despacho.
¿Por qué el tope a los precios de gasolina y diésel en 2026 provocó desabasto en México?
Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence, señaló que la contención de precios generó una diferencia amplia frente a los valores de importadores privados, lo que llevó a estaciones a buscar abastecimiento directo con Pemex y sobrecargar terminales del Bajío y la zona centro. El conflicto geopolítico en Medio Oriente también encareció cerca del 50 por ciento el flete marítimo desde Estados Unidos, elevando los costos de importación.
¿Cuánto recaudó el SAT por IEPS de combustibles en el primer trimestre de 2026?
El cobro del IEPS a gasolinas y diésel alcanzó los 115 mil 445 millones de pesos, con un aumento real anual de 27.5 por ciento. Solo en marzo la recaudación superó los 35 mil millones de pesos, impulsada por el incremento internacional del petróleo tras el conflicto en Medio Oriente.
¿Cómo afecta el incumplimiento del precio tope al margen gasolinero en México durante el desabasto de 2026?
El cumplimiento del tope en el diésel cayó hasta 61 por ciento y cuatro de cada diez estaciones venden por arriba del precio acordado con el gobierno. Ante la imposibilidad de operar con rentabilidad, los gasolineros reducen inventarios, disminuyen volúmenes de pedido y cierran temporalmente bajo el argumento de mantenimiento.
¿Cómo se comparan los inventarios de combustible en Reynosa y el Valle de México con lo que marca la ley?
En Reynosa el almacenamiento se encuentra en cero, mientras que el Valle de México dispone de apenas tres días de inventario, aunque la normatividad exige al menos cinco días de reserva. Esta situación refleja la presión sobre la logística de distribución ante una demanda superior a la prevista hacia Pemex.
