Desabasto de gasolina amenaza colchón de 5 días en gasolineras
El inventario mínimo de combustible es la reserva operativa que la normatividad mexicana, contenida en la NOM-016-CRE-2016, exige mantener a cada estación de servicio como salvaguarda ante interrupciones de suministro, equivalente a un mínimo legal de cinco días de venta. Su función es sostener el abasto al público y contener el riesgo de desabasto de gasolina cuando el proveedor enfrenta demoras logísticas, sin que un tropiezo en la cadena de distribución se traduzca de inmediato en una bomba cerrada.
Esa exigencia, que hoy administra la Comisión Nacional de Energía como sucesora de la extinta Comisión Reguladora de Energía, transitó de un requisito estrictamente vigilado a un esquema flexibilizado, justo cuando la dependencia del mercado respecto de un solo proveedor dominante alcanza su nivel más alto desde noviembre de 2019.
El detonante inmediato es el tope de precios a la gasolina Magna y al diésel. Desde julio de 2026, el gobierno federal sostiene un acuerdo voluntario que limita la Magna a $24 pesos por litro al menos hasta septiembre y el diésel a $27 pesos por litro ($25.39 en la franja fronteriza, por la tasa reducida de IVA al 8%), un control que, según los propios operadores del sector, comprime los márgenes en las regiones con mayores costos logísticos.
El Tope de Precios a la Gasolina y el Diésel, Presión Directa Sobre el Margen de las Estaciones de Servicio
Durante la Convención Nacional de Gasolineros 2026, Enrique Félix, presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo, que agrupa a cerca del 95% de las gasolineras del país, calificó el entorno como "muy complicado" derivado de la implementación del pacto gasolinero. "Esos límites no pueden ser obviados, sobre todo en regiones con altos costos logísticos", advirtió, insistiendo en que el análisis oportuno y los mecanismos compensatorios son indispensables para que el acuerdo sea sostenible en el tiempo.
El gobierno sostiene el tope mediante estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios que, para la semana del 18 al 24 de julio de 2026, alcanzaron $5.2124 pesos por litro (22.20%) en Magna y $3.6343 pesos por litro (50.64%) en diésel. Ese diferencial revela dónde aprieta más el control de precios: el diésel, con la mitad de su valor subsidiado, sostiene al autotransporte de carga, sector donde representa entre 25% y 40% de los costos operativos en rutas cortas y hasta 66% en rutas largas.
La Concentración en Pemex Eleva el Riesgo de Desabasto de Gasolina
Comenzamos a ser testigos de una recomposición acelerada del mercado de importación de combustibles: Pemex concentra las importaciones de gasolina y diésel con 78.2% del total en mayo de 2026, frente a 48.4% en enero del mismo año, su participación más alta desde noviembre de 2019. Las empresas privadas, entre ellas Valero, ExxonMobil, Shell y Chevron, importaron apenas 152 mil barriles diarios, el volumen más bajo desde mayo de 2020.
Alex Theissen, de la Asociación Nacional de Transporte Privado, advirtió que la concentración de Pemex ya implica menor diversidad de oferta y mayor dependencia de un solo proveedor, condición que podría derivar en problemas de calidad del combustible. Sergio Meana, analista de la consultora Argus, coincidió: contar con múltiples proveedores da flexibilidad a la cadena de suministro, flexibilidad que se reduce cuando un solo actor concentra el abasto.
¿Qué ocurre entonces con la gasolinera que, conforme a la norma, debe sostener cinco días de inventario, si su proveedor dominante enfrenta una disrupción logística puntual y no existen alternativas privadas con volumen suficiente para cubrir el faltante?
Permisos Congelados y una Norma de Inventario Mínimo que Perdió Rigidez
En atención a la presión que el propio pacto de precios ejerce sobre la rentabilidad de las estaciones, la autoridad energética flexibilizó recientemente la exigencia de inventarios mínimos, aliviando una obligación que, en un mercado de proveedor único, funcionaba como última línea de defensa contra el desabasto de gasolina. La medida llega cuando la Comisión Nacional de Energía cerró junio de 2026 sin autorizar un solo permiso nuevo de expendio, dejando el total de permisos vigentes en 14 mil 406, de los cuales 50 corresponden a estaciones cerradas, 25 a instalaciones abandonadas y 8 a predios donde ya no existe gasolinera, según el reporte Fotografía del Sector Energético de PetroIntelligence.
La disparidad geográfica agrava el riesgo, puesto que la cobertura real depende de la distancia a los centros de distribución de Pemex, que especialistas del sector han señalado como excesiva respecto de buena parte de las estaciones de servicio del país. El Estado de México concentra el mayor número de permisos vigentes con mil 306, seguido de Jalisco con mil 24 y Veracruz con 840, mientras que la Ciudad de México, con un permiso por cada 16 mil 438 automóviles, registra la peor cobertura vehicular del país.
Baja California Encabeza la Lista de Incumplimientos, Colima Casi No Aparece
El 13 de julio, la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda, Pemex, la Procuraduría Federal del Consumidor y la Comisión Nacional de Energía publicaron un listado de 2 mil 163 gasolineras que vendían diésel por encima de los $27 pesos por litro pactados, concentrado en Baja California (358 estaciones), Tamaulipas (178), Michoacán (166), Jalisco (161) y Sonora (161), cinco entidades que suman 47.34% del total de incumplimientos. En el extremo opuesto, Ciudad de México y Colima registraron apenas 3 y 2 gasolineras fuera del acuerdo.
Cuatro días después, tras sumarse 435 estaciones adicionales, se reportó que 83% de las más de 8 mil gasolineras que comercializan diésel ya respetaba el tope, con 8 mil 481 participantes y mil 721 establecimientos todavía fuera del esquema. Baja California siguió a la cabeza de los rezagados, seguida de Tamaulipas, Sonora y Jalisco, las mismas entidades donde el costo logístico es más alto, las mismas donde Félix advirtió que los límites de precio no pueden aplicarse sin mecanismos compensatorios.
El control de precios mexicano no opera de forma aislada. Con un precio promedio de $1.35 dólares por litro, México ocupa el lugar 12 entre las economías del Grupo de los Veinte con las gasolinas más baratas, por debajo de Turquía ($1.36), Argentina ($1.38) y España ($1.71), y considerablemente por debajo de Singapur ($3.39), el país con el precio más alto de la muestra.
El gobierno federal sostiene ese diferencial con una bolsa de estímulos al IEPS que en 2026 asciende a $761,501.9 millones de pesos, de los cuales $473,279.1 millones de pesos se destinan a combustibles automotrices.
Para la gasolinera alejada de una terminal de Pemex, la ecuación se reduce a algo operativo: el margen que deja el tope de precios ya no alcanza para sostener el colchón logístico que exige la norma, y esa misma norma perdió rigidez justo cuando el mercado dejó de tener proveedores alternativos con volumen suficiente para amortiguar una falla de suministro.
La estación de servicio mexicana opera así bajo una ecuación con más variables que hace un año: el tope de $24 pesos por litro en Magna y $27 en diésel vigente al menos hasta septiembre, una participación de Pemex en las importaciones que pasó de 48.4% a 78.2% en cinco meses, un padrón de 14 mil 406 permisos que no crece desde mayo, y una norma de inventario mínimo que perdió exigencia justo cuando la diversidad de proveedores tocó su nivel más bajo desde 2020, factores que colocan el colchón de cinco días como la variable central del riesgo de desabasto de gasolina que cada permisionario, sobre todo el más distante de una terminal Pemex, deberá vigilar de cerca en lo que resta del año.
