Desabasto de diésel golpea a gasolineras con solo 2 terminales
Una Terminal de Almacenamiento y Distribución (TAD) es la infraestructura de Pemex donde los autotanques cargan combustible para abastecer a las gasolineras de una región, actuando como el eslabón entre la logística mayorista y el expendio al consumidor final. La península de Yucatán opera con apenas dos de estas terminales, ubicadas en Mérida y Puerto Progreso, encargadas de surtir no solo al propio estado sino también a Quintana Roo, entidad que carece de TAD propia y que debe recibir su combustible por carretera desde territorio yucateco.
Ese arreglo, sostenido durante años, empezó a mostrar sus límites en 2026, cuando el acuerdo voluntario de topes de precios impulsado por el gobierno federal expuso qué regiones cuentan con infraestructura suficiente para sostener el abasto y cuáles operan al borde de la insuficiencia, derivando en un desabasto de diésel que golpea de forma directa a las gasolineras de Mérida y del resto del sureste mexicano.
El diésel es el combustible más afectado por ese rezago logístico. Las estaciones de Mérida reportaron precios de entre $26.89 y $27.09 por litro el fin de semana del 15 y 16 de agosto, mientras que el promedio nacional del mismo producto se ubicó en $26.68 por litro, según los reportes diarios de precios que Azteca Yucatán elabora con datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
La diferencia refleja un costo logístico estructural que las estaciones de la península trasladan de forma constante al surtidor, y que explica por qué los precios de las gasolineras yucatecas rara vez logran alinearse con el promedio del resto del país.
Ante el acuerdo de topes de precios que el gobierno federal y los gasolineros renovarán en los próximos días, la brecha entre Yucatán y el resto del país volvió a quedar documentada. Un análisis de la firma PetroIntelligence, con datos al 20 de julio, ubicó a la península como una de las regiones con mayor rezago de cumplimiento del país, una condición que el propio sector atribuye a la falta de terminales y no a decisiones comerciales de los permisionarios.
El tope de precios de gasolina y diésel, pactado en $24 y $27 por litro respectivamente, se diseñó como un mecanismo nacional único, sin distinguir entre regiones con acceso directo a terminales y regiones que dependen de fletes de larga distancia para recibir su combustible.
El Desabasto de Diésel en Yucatán se Concentra en Quintana Roo
Según ese análisis, apenas 10% de las 276 estaciones de Quintana Roo vendía gasolina Magna por debajo del tope de $24 por litro, y solo 3% cumplía el objetivo de $27 por litro para diésel, la brecha de cumplimiento más amplia del país. Baja California Sur, la segunda entidad con mayor rezago, alcanzaba 31% de cumplimiento en Magna y 13% en diésel entre sus 198 estaciones.
A nivel nacional, en cambio, 88% de las 14,322 estaciones operativas del país respetaba el tope de gasolina regular y 83% el de diésel, lo que sitúa a la península muy por debajo del promedio y confirma que el desabasto de diésel en la región tiene un origen más logístico que comercial.
Alejandro Montúfar, director general de PetroIntelligence, explicó que los porcentajes más bajos se concentran en las zonas más remotas, donde no hay terminales o la infraestructura existente resulta insuficiente. Quintana Roo, dijo, depende del combustible transportado desde Yucatán, lo que eleva sustancialmente el costo de flete y limita la capacidad de los permisionarios para vender dentro del tope sin sacrificar margen.
La falta de terminales de almacenamiento de Pemex en la entidad obliga a que cada litro recorra cientos de kilómetros adicionales antes de llegar al surtidor. La Política de Almacenamiento Mínimo de Petrolíferos exige mantener reservas equivalentes a cinco días de gasolina y diésel, un estándar que, en la práctica, no siempre se cumple en las regiones con menor infraestructura de almacenamiento.
Terminales de Almacenamiento Insuficientes ante una Demanda que Crece
La capacidad de Mérida y Puerto Progreso para sostener el abasto de la península enfrenta, además, una presión adicional de demanda. Proyectos como el Tren Maya han incrementado el consumo regional de combustibles, sin que la infraestructura de almacenamiento se haya ampliado en la misma proporción, lo que sugiere que el margen de holgura entre oferta y demanda se ha reducido en los últimos meses.
Los reportes diarios de precios de la región documentan una brecha persistente frente al tope voluntario, con la gasolina Magna cotizando en $24.07 por litro en promedio estatal el 15 de agosto, apenas por encima del límite de $24 pactado con el gobierno federal.
Esa brecha se amplió temporalmente en julio, cuando las tensiones entre Estados Unidos e Irán elevaron el precio internacional del petróleo y obligaron a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a incrementar el estímulo fiscal al IEPS para contener el impacto en el consumidor. Durante la semana del 18 al 24 de julio, el apoyo por litro alcanzó $1.49 para gasolina Magna y $3.73 para diésel, un monto que amortiguó parcialmente la presión de costos, aunque no corrigió el problema logístico de fondo que mantiene a Mérida y a Quintana Roo entre las regiones con mayor dificultad para sostener el tope.
El Tramo de Atasta Agrava el Desabasto de Combustible en el Sureste
A la insuficiencia de terminales se suma un problema de seguridad carretera que encarece todavía más el transporte de combustible hacia la península. Esteban Roche Rivero, presidente de Canacintra Yucatán, señaló que el tramo de Atasta, en Campeche, concentra la mayor vulnerabilidad de la ruta que conecta a la región con el centro del país, puesto que las reducciones de velocidad derivadas del mal estado del camino facilitan el robo de mercancía, incluyendo el combustible que se traslada por carretera hacia Yucatán y Quintana Roo.
El índice PMI de Manufactura de S&P Global México correspondiente a julio de 2026 identificó la inseguridad carretera como uno de los principales factores que deterioran el suministro de insumos a las plantas manufactureras del país, incluso por encima del impacto de los aranceles estadounidenses. Cerca de 60% de las empresas afiliadas a Canacintra Yucatán pertenece al sector de alimentos y bebidas, un segmento particularmente sensible a los retrasos en el abasto de diésel para su cadena de distribución.
Profeco Renueva el Acuerdo de Precios de las Gasolineras
Iván Escalante Ruiz, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), confirmó el 17 de agosto, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional, que el gobierno federal prepara la renovación del acuerdo voluntario suscrito meses atrás en el marco de la Estrategia Nacional para Promover la Estabilización del Precio de la Gasolina Regular y del Diésel. De acuerdo con el funcionario, cerca de 90% de las 11,725 estaciones que venden gasolina regular en el país se mantiene por debajo de $24 por litro, con un promedio nacional de $23.68, mientras que 86% de las 8,832 estaciones de diésel vende por debajo de $27, con un promedio de $27.01 por litro.
Escalante también documentó la dispersión de precios que persiste pese al acuerdo. Una estación en Toluca ofrecía diésel a $26.88 por litro, mientras que una estación VIP en Puebla lo vendía a $29.99, por encima del tope.
Profeco informó que mantendrá el monitoreo semanal de precios y márgenes de ganancia, y que trabajará junto con la CNE para dar seguimiento puntual a los casos de mayor rezago, entre ellos Quintana Roo y otras zonas del sureste con déficit de terminales de almacenamiento y distribución.
El contraste con otras regiones del país resulta ilustrativo. Estados como Puebla, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz alcanzan niveles de cumplimiento de 99% en la venta de gasolina regular por debajo del tope, y la Ciudad de México y Colima llegan a 98% en diésel.
Esa disparidad no responde a diferencias de disciplina comercial entre permisionarios, sino a una asimetría de infraestructura que la política de tope de precios no fue diseñada para resolver, y que deja a las gasolineras de la península compitiendo en desventaja frente al centro del país.
Para los operadores de estaciones en Mérida y el sureste, la combinación de terminales insuficientes, un tramo carretero inseguro en Campeche y una demanda regional en expansión configura un escenario donde sostener el tope de $24 por litro depende menos de la gestión comercial de cada gasolinera que de decisiones de inversión en infraestructura que exceden su alcance individual, mientras Profeco y la CNE documentan semana con semana una brecha de cumplimiento que la renovación del acuerdo no está en condiciones de cerrar por sí misma, y que mantiene al desabasto de diésel como el síntoma más visible de una desconexión logística entre la península de Yucatán y el resto del país.
