Gasolineras diésel venden hasta $28.48, dice Profeco
El programa Quién es Quién en los Combustibles, operado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), es el instrumento de monitoreo que compara semanalmente los precios de gasolinas y diésel entre las gasolineras del país. Su función central es dar seguimiento al cumplimiento de los acuerdos de precio pactados entre el gobierno federal y las cadenas comercializadoras, publicando los resultados en un mapa de acceso público que el consumidor puede consultar antes de cargar combustible.
El instrumento, que desde su creación operaba como referencia de transparencia de precios, adquirió en las últimas semanas una función adicional: la de exhibir públicamente a las gasolineras diésel que no respetan el tope de $27.00 pesos por litro acordado con la industria.
Profeco reportó que 73.1% de las gasolineras del país vendía el diésel al precio tope o por debajo de él, lo que implica que prácticamente tres de cada diez estaciones seguían despachando el combustible por arriba del acuerdo. El dato no es estático.
En reportes previos de la misma dependencia, el porcentaje de cumplimiento fue de 80% y, en una medición posterior, subió a 83%, mientras que otro corte de la misma serie ubicó el incumplimiento en 21% y uno más reciente en 44%, con variaciones que dependen de la fecha de corte, el tamaño de la muestra de estaciones auditadas y la región evaluada. Al menos seis cortes distintos de la misma medición se divulgaron en semanas recientes, lo que sugiere que el cumplimiento del tope en diésel no se ha resuelto de forma definitiva, sino que se mantiene como una variable móvil dentro del monitoreo semanal de Profeco.
Cumplimiento desigual por región golpea a las gasolineras diésel
La Ciudad de México y el Estado de México concentran parte de las estaciones señaladas por Profeco por no respetar el precio límite, de acuerdo con los reportes que detallan cuáles gasolineras de ambas entidades venden el diésel por arriba de lo pactado. La dependencia documentó precios de hasta $28.48 pesos por litro en estaciones que rebasaron el tope, un diferencial de $1.48 pesos por litro respecto al acuerdo federal que, multiplicado por el volumen que despacha una estación de mediano tamaño, representa un sobreprecio que el consumidor identifica con facilidad al comparar el mapa oficial contra el ticket de compra.
Ese diferencial no es menor en términos de percepción pública. Una estación que aparece señalada en el mapa de Profeco por vender diésel a $28.48 pesos, cuando la referencia federal marca $27.00 pesos, enfrenta un cuestionamiento que ya no es exclusivamente de precio, sino de cumplimiento de un compromiso público asumido frente a la autoridad y frente al consumidor.
La exposición mediática de esas estaciones, replicada en columnas y notas que enlistan direcciones específicas por colonia y alcaldía, convierte al incumplimiento en un dato verificable y geolocalizable, no en una acusación genérica.
Lo que realmente mide el mapa de Profeco de combustibles
El mecanismo de verificación de Profeco no depende de la autodeclaración de las gasolineras, sino de un levantamiento de precios que la dependencia realiza de forma directa y que después contrasta contra el tope de precio del diésel de $27.00 pesos asumido por las cadenas comercializadoras. Cuando una estación aparece por debajo de ese umbral, se contabiliza como cumplida; cuando lo rebasa, entra en la lista de gasolineras diésel que Profeco divulga junto con la recomendación explícita de consultar el mapa oficial antes de cargar combustible.
Puesto que el acuerdo de precio no tiene, hasta el corte de información disponible, un mecanismo de sanción económica directa equiparable al de otros incumplimientos regulatorios del sector, el principal costo para la gasolinera que no respeta el tope es de naturaleza reputacional: aparecer nombrada, con dirección específica, en una lista que el propio consumidor puede consultar desde su teléfono antes de decidir dónde cargar. Ese costo se acumula de forma distinta al de una multa, puesto que no se liquida en una sola exhibición ante la autoridad, sino que se renueva cada vez que Profeco actualiza el reporte y la estación continúa apareciendo en él.
El margen del diésel en gasolineras se ajusta lejos de terminal
Para una estación de servicio independiente, la decisión de mantener el precio del diésel por arriba de $27.00 pesos no siempre responde a una estrategia de margen agresiva. En la mayoría de los casos documentados por el sector, el diferencial de precio en terminal que enfrenta cada gasolinera frente a su proveedor determina cuánto margen queda disponible una vez trasladado el tope al público, y las estaciones más alejadas de una Terminal de Almacenamiento y Reparto (TAR) suelen absorber un costo logístico mayor que erosiona ese margen antes de llegar al surtidor.
Ante ese escenario, algunas cadenas optaron por sostener el precio pactado como estrategia comercial y de imagen, mientras que otras, particularmente las de menor volumen o mayor distancia respecto a las terminales de abasto, mantuvieron precios por arriba del acuerdo como mecanismo para preservar un margen operativo mínimo. Esta segunda opción, sin embargo, expone a la estación al listado público de Profeco, con el riesgo adicional de que el consumidor, al consultar el mapa antes de cargar, decida desviar su compra hacia una estación cercana que sí aparezca cumpliendo el tope.
Qué significa la lista de Profeco para el consumidor y el negocio
El propio mensaje de Profeco, dirigido a que el usuario consulte el mapa oficial antes de cargar combustible, transforma la decisión de compra en un ejercicio de comparación activa que antes del programa no formaba parte del hábito del consumidor promedio. Esto se ve reflejado en que el diferencial de $1.48 pesos por litro documentado entre el precio tope y el precio más alto detectado ya no es un dato que el usuario deba estimar de memoria, sino una cifra que puede verificar en tiempo real desde el mismo mapa que identifica a la estación infractora por nombre y ubicación.
La combinación de una lista pública, actualizada con regularidad, y un diferencial de precio cuantificable coloca a las estaciones que incumplen el acuerdo del diésel en una posición donde el riesgo comercial ya no se limita a la pérdida de un cliente ocasional, sino a la exposición sostenida ante un mecanismo de verificación que la propia autoridad promueve activamente entre los consumidores como herramienta de decisión de compra. El fenómeno conecta con una tendencia más amplia del sector petrolífero: la presión pública sustituye, al menos en este acuerdo, al esquema de sanción económica que sí existe en otros ámbitos de la regulación de combustibles, como los controles volumétricos o la verificación de calidad en la venta al público.
Con cifras que en las últimas mediciones oscilaron entre 73.1% y 83% de cumplimiento nacional, un techo de incumplimiento documentado de hasta $28.48 pesos por litro y una lista de gasolineras diésel que Profeco actualiza semana con semana sin que exista todavía una sanción económica directa para quien la encabeza, el tope de $27.00 pesos por litro se sostiene, por ahora, sobre la exposición pública como único mecanismo de disciplina de precio.
