Una electrolinera en una gasolinera es una instalación de cargadores eléctricos para vehículos eléctricos e híbridos enchufables dentro de una estación de servicio, conectando el despacho de petrolíferos con la venta de energía. El esquema ha transitado de pilotos aislados a un modelo con respaldo regulatorio, puesto que la Comisión Nacional de Energía (CNE) autoriza permisos para estaciones multimodales.
Hasta 30% de las gasolineras ya podría instalar electrolineras
Ricardo Quiroz, presidente de la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (AMPES), estima que cerca de 30% de las 14,000 gasolineras del país tiene condiciones para instalar cargadores rápidos en gasolineras urbanas y corredores carreteros, donde la autonomía de los vehículos eléctricos limita trayectos mayores a 400 kilómetros. En Nuevo León, la proporción llegaría a 70% de las 500 estaciones.
El punto de partida es modesto. En 2023, Madic reportaba apenas 340 electrolineras en poco más de 13,000 gasolineras, y el Inegi registraba 23,771 autos eléctricos e híbridos enchufables vendidos entre enero de 2016 y enero de 2023, equivalentes a 0.3% del total comercializado.
Qué evaluar antes de invertir en electrolineras
Un cargador rápido requiere entre $800,000 y $1.2 millones de pesos, incluyendo los trámites ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con recuperación estimada de 18 a 24 meses según AMPES. Es una proyección de la asociación, no un dato de operación.
Los criterios que condicionan el proyecto son:
Capacidad eléctrica: La red local puede convertirse en factor limitante, por lo que la factibilidad con la CFE debe confirmarse antes de comprometer capital.
Espacio: Los cargadores ocupan cajones específicos que no deben interferir con autotanques ni con el despacho en bomba.
Servicios complementarios: Las estaciones con tienda de conveniencia tienen ventaja, pues el usuario permanece conectado mientras consume.
Tarifa: Desde el acuerdo de la entonces CRE del 17 de diciembre de 2018, la estación puede revender electricidad al precio que considere, lo que obliga a calcular el margen con costo de energía y demanda propios.
Un negocio que se construye por etapas
La banca de desarrollo ya expone esquemas de financiamiento que evitan comprometer el capital de trabajo, y AMPES analiza una alianza con Vemo para acercar equipos a los permisionarios. Algunas estaciones Puma Energy combinan combustibles, cargadores y almacenamiento de energía solar, y una eventual política de vehículos eléctricos para última milla elevaría la demanda de recarga.
La incorporación de electrolineras en gasolineras depende, por tanto, de que cada permisionario valide capacidad eléctrica, espacio y tarifa frente a un parque vehicular todavía reducido, de modo que el negocio de la molécula conviva con el de la energía sin comprometer el margen del combustible.
Imagen: Ivan Radic vía Openverse (CC BY).

