El estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) es el mecanismo mediante el cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reduce la carga tributaria que los consumidores y sectores productivos pagan por litro de combustible adquirido en cada gasolinera, ajustando semana a semana el diferencial entre los precios de referencia internacionales y lo que se sostiene en el mercado nacional. Su operación depende de variables como el precio internacional del crudo, el tipo de cambio y los costos logísticos de distribución, estableciéndose mediante acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Desde que inició 2026, la SHCP ha transitado de una política de apoyos selectivos y variables hacia la eliminación progresiva del estímulo para los principales petrolíferos, una tendencia que en junio alcanza su expresión más amplia al dejar sin cobertura a los sectores agropecuario y pesquero con un porcentaje de 0%.
Hacienda fija el IEPS del diésel en 0% para el campo y la pesca en junio
La SHCP confirmó mediante acuerdo oficial que el estímulo fiscal al IEPS será de 0% para tres combustibles de forma simultánea durante todo junio de 2026: gasolina menor a 91 octanos, diésel para el sector pesquero y diésel para el sector agropecuario. Con esta medida, los productores del campo y los pescadores del país asumirán de forma íntegra la carga fiscal del IEPS sobre los combustibles que utilizan en sus actividades, sin recibir apoyo federal que compense parte de ese impuesto.
La Secretaría argumentó que "subsisten las condiciones" señaladas en acuerdos previos que justifican mantener el estímulo en cero, en línea con lo ocurrido en otros periodos de 2026 para estos mismos sectores.
Las cuotas del IEPS vigentes sin estímulo son contundentes: $6.70 pesos por litro para la gasolina Magna y $7.36 pesos por litro para el diésel, gravámenes que recaen en su totalidad sobre el productor cuando el porcentaje de apoyo federal cae a cero. Para contextualizar la asimetría de la política, basta contrastar esas cifras con lo que recibió la población en general durante la semana del 25 de abril al 1 de mayo: el diésel de uso general contó con un estímulo de 33.22%, equivalente a un ahorro de $2.4458 pesos por litro; la gasolina Magna recibió un apoyo de 15.68%, es decir, $1.05 pesos por litro menos de IEPS trasladado al consumidor.
Los productores agropecuarios y los pescadores, durante ese mismo periodo, tuvieron estímulo de 0%.
El precio del diésel en gasolineras rurales bajo presión directa
Las gasolineras ubicadas en zonas rurales, costeras o de vocación agrícola son los eslabones de la cadena de distribución de petrolíferos más expuestos a esta medida. Cuando el productor del campo o el pescador asume la cuota íntegra del IEPS, su sensibilidad al precio en la bomba se agudiza: la demanda puede contraerse, los volúmenes despachados disminuyen o el cliente busca alternativas de abastecimiento en regiones fronterizas donde el diferencial de precio resulta estructuralmente menor por la proximidad a terminales con menores costos logísticos.
¿Puede una gasolinera rural cuyo despacho de diésel depende principalmente de productores agropecuarios y pescadores sostener su margen operativo cuando el cliente que llega a la bomba asume una carga fiscal de $7.36 pesos por litro sin compensación federal alguna?
Los distribuidores de combustible señalan que la ausencia de estímulos implica ajustar operaciones a un entorno fiscal más gravoso, en particular en regiones donde el diésel concentra el mayor porcentaje del volumen despachado por la actividad de transporte de carga y maquinaria agrícola. La presión no es exclusivamente de precio: la incertidumbre sobre la política semanal de Hacienda dificulta la planeación de la estación, que no puede anticipar si el costo de suministro de la semana siguiente se mantendrá o escalará, lo que pone a prueba cualquier modelo de rentabilidad proyectado a mediano plazo.
Petróleo arriba de $100 dólares y finanzas públicas en tensión
Ante la trayectoria alcista del crudo, que superó los $100 dólares por barril impulsado por tensiones geopolíticas y su impacto sobre rutas estratégicas de suministro, la SHCP ajustó su proyección del precio del crudo mexicano de $54.90 a $77.30 dólares por barril en su estimación para 2026. La decisión de reducir o eliminar los estímulos a los sectores específicos no ocurre en el vacío: es la respuesta a una ecuación en la que los precios internacionales presionan hacia arriba el costo de mantener el subsidio mientras las finanzas públicas fijan un techo a la capacidad de absorción federal.
El costo fiscal de mantener los apoyos al IEPS no es menor. Según análisis publicados en abril, la Secretaría dejará de recaudar aproximadamente $15,800 millones de pesos en 2026 como consecuencia de los estímulos otorgados a combustibles, una cifra que pone en perspectiva la presión que ejerce el mecanismo sobre el balance fiscal y explica la lógica de concentrar el apoyo en los petrolíferos de uso general mientras se retira la cobertura a los sectores específicos.
La tendencia no es nueva: el estímulo fiscal para la gasolina Magna y el diésel de uso general fue eliminado desde el 12 de abril de 2025; la gasolina Premium dejó de contar con apoyo federal desde la segunda semana de octubre de 2023.
Precios que se trasladan del diésel al consumidor final
Las organizaciones de productores agrícolas advirtieron que el alza efectiva en el costo del diésel derivada de la desaparición del estímulo encarece la producción de alimentos básicos como maíz, frijol, trigo y productos del mar, en un momento en que los costos de insumos acumulan presión por la volatilidad del tipo de cambio y los precios internacionales de materias primas. Este encarecimiento no se detiene en la parcela o en el muelle pesquero: recorre la cadena logística y, en última instancia, incide sobre el precio al consumidor de los bienes que estos sectores producen, ampliando el alcance inflacionario de una decisión que en apariencia afecta solo al productor primario.
La política de estímulo cero para el campo y la pesca en junio de 2026 consolida una bifurcación en el mercado de petrolíferos mexicano, en donde los consumidores urbanos y el transporte de carga reciben apoyos fiscales variables semana a semana, donde el diésel de uso general llegó a tener un estímulo de 33.22% durante ciertas semanas, donde la Magna contó con apoyo de 15.68% para el consumidor ordinario. Bifurcación que, vista desde la gasolinera rural, se traduce en una contracción potencial de la demanda de diésel, presión sobre los márgenes por litro despachado y mayor vulnerabilidad operativa en precisamente aquellas estaciones donde el sector agropecuario y pesquero representan el núcleo del negocio.
La decisión de la SHCP de fijar en 0% el estímulo al IEPS para la gasolina Magna y el diésel de los sectores agropecuario y pesquero en junio de 2026, en un contexto donde el crudo internacional supera los $100 dólares por barril y el sacrificio fiscal por apoyos a combustibles alcanza los $15,800 millones de pesos en el año, traslada la presión de los mercados energéticos internacionales de forma directa hacia los productores del campo, los pescadores y las gasolineras que los abastecen, poniendo a prueba la viabilidad operativa de los eslabones más expuestos de la cadena de distribución en regiones rurales y costeras del país.
