Un episodio de desabasto de gasolina y diésel en las terminales de almacenamiento y despacho de Petróleos Mexicanos (Pemex) es, en términos operativos, una interrupción en el eslabón más predecible de la cadena de suministro de combustibles: el punto donde la gasolinera convierte sus pedidos programados en producto disponible para el dispensario. Cuando ese eslabón falla, el permisionario de expendio enfrenta una situación para la que el modelo tradicional de abastecimiento —pedir a la misma terminal, con el mismo transportista, al mismo precio de referencia— no tiene respuesta inmediata.
Lo que ocurre en mayo de 2026 en al menos 11 estados del país no es un fenómeno puntual, sino la expresión visible de presiones que llevan meses acumulándose en las terminales más estratégicas del sistema nacional.
Los datos operativos del periodo confirman la escala del problema. El Valle de México mantiene menos de tres días de reserva de combustible cuando la normativa exige cinco como mínimo.
En Reynosa, Tamaulipas, los niveles de almacenamiento llegaron a cero. La Terminal de Almacenamiento y Despacho de Mazatlán sólo contaba con producto para surtir diésel hasta el 21 de abril, redirigiendo a sus clientes hacia instalaciones más distantes a un mayor costo logístico.
El número de interrupciones en terminales Pemex escaló de 25 en marzo a 34 en abril de 2026, lo que sugiere una tendencia con pendiente ascendente a lo largo de dos meses consecutivos, no un incidente aislado.
Si bien la analista en energía Susana Cazorla identifica un conjunto de presiones combinadas como origen del episodio, en donde el costo de importar gasolina subió 58.6% y el del diésel 32% entre el 27 de febrero y el 15 de abril de 2026, según datos de Platts (S&P); donde el flete marítimo desde Estados Unidos pasó de $225,000 a $415,000 dólares por envío ante menor disponibilidad de barcos; donde la producción refinada nacional cayó por fallas en instalaciones, incluyendo el incendio en Dos Bocas; y donde los precios al consumidor permanecen topados sin decreto formal, con la Magna fijada en $24 pesos por litro desde hace más de un año y el diésel en $27 pesos por convenio voluntario, la concurrencia de estas cuatro presiones simultáneas explica tanto la magnitud del episodio como su extensión geográfica.
Desabasto de gasolina en 11 estados, terminales y regiones con afectaciones confirmadas
Los estados con afectaciones documentadas abarcan regiones que dependen de las terminales del sistema Pemex para su abastecimiento diario. Aguascalientes y Zacatecas reportan escasez confirmada de Magna y Premium.
Chihuahua y Ciudad Juárez enfrentan complicaciones de distribución. Municipios de Nuevo León como Cadereyta y Santa Catarina registran interrupciones de suministro.
En la región centro-norte, Querétaro y Tula presentan afectaciones similares, al igual que Toluca en el Estado de México y la alcaldía Azcapotzalco en la Ciudad de México. Saltillo experimenta sobredemanda mientras Pemex extrae producto para atender el incendio en Monclova.
Ante el lento suministro reportado por gasolineros en Jalisco, estado con alta densidad de estaciones de servicio y consumo intensivo por industria y autotransporte, el problema ha sido particularmente agudo. Para mitigar los cortes, Pemex instrumentó traslados de emergencia: diésel de Zapopan a Lagos de Moreno, combustibles de El Castillo a Manzanillo, diésel de Saltillo a Monclova.
Estas medidas mantienen el flujo, pero elevan los costos y exponen la fragilidad de un sistema diseñado para funcionar con reservas adecuadas en cada punto, no para operar como red de redistribución permanente.
Diésel para tu gasolinera cuando Pemex no despacha, mecanismos de abastecimiento alternativo
La apertura del mercado de combustibles derivada de la Reforma Energética de 2013-2014 habilitó opciones que el gasolinero puede activar cuando el suministro Pemex falla, aunque su disponibilidad no es homogénea en todo el territorio. Opciones que hoy representan la diferencia entre sostener la operación o publicar un cartel de "sin producto".
Contratación con comercializadoras privadas: Las empresas con permiso de comercialización pueden adquirir producto en terminales no operadas por Pemex Transformación Industrial y entregarlo en autotanque directamente al expendio. Este mecanismo implica un diferencial de precio respecto al precio de referencia de las Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR) Pemex, puesto que el costo logístico adicional se traslada al comprador.
La contrapartida es la disponibilidad garantizada cuando la terminal oficial no despacha.
Monitoreo activo del estado de terminales en la región: Los episodios de desabasto de gasolina no afectan de manera uniforme a todas las instalaciones de una zona. Durante mayo de 2026, mientras algunas terminales registraban niveles en cero, otras mantenían disponibilidad parcial.
El gasolinero con relaciones establecidas con más de un proveedor de logística puede redirigir su pedido hacia la terminal con producto disponible, asumiendo el incremento en el costo de flete que implica la mayor distancia.
Contratos de suministro de largo plazo con acceso a importación: Este mecanismo es estructural y requiere decisión antes de que llegue la crisis. Un contrato con una comercializadora que cuente con capacidad de importación propia o acceso a terminales privadas establece un orden de prioridad en el despacho cuando el producto escasea, lo que pudiera representar la diferencia entre operar con inventario mínimo o detener operaciones temporalmente.
¿Puede una gasolinera con capacidad de almacenamiento reducida sostener la operación durante un episodio de desabasto que se prolonga más de 72 horas?
La respuesta depende menos de la franquicia o la marca que de la geografía y la diversificación de proveedores. Las estaciones ubicadas dentro del radio logístico eficiente de una terminal privada, o con acceso a comercializadoras que importan por cuenta propia, tienen un margen de maniobra considerablemente mayor que las que dependen exclusivamente de una TAD Pemex sin alternativas cercanas.
Anticipación, contratos y el peso de la geografía en un sistema con reservas agotadas
Esta asimetría estructural del sistema explica por qué la concentración de interrupciones se acumula en el norte y el Bajío: los estados más afectados comparten la condición de estar alejados de las terminales portuarias que permiten importación directa, lo que exacerba el impacto de cualquier falla en las instalaciones de Pemex. Empresas privadas como Valero y Repsol también redujeron sus importaciones ante el mismo entorno de costos internacionales elevados, lo que indica que la presión sobre el sistema no es exclusiva de Pemex sino un fenómeno que toca a toda la cadena de importación y distribución.
El cumplimiento del precio pactado del diésel había caído al 61% antes incluso de que el desabasto se generalizara: cuatro de cada diez estaciones ya vendían por encima del tope, lo que encendió alertas sobre la viabilidad del acuerdo de precios voluntario en un entorno de costos crecientes.
El gasolinero que opera con la reserva mínima exigida por la regulación, que mantiene contratos de suministro con al menos dos proveedores y que monitorea el estado de disponibilidad de las terminales de su región con la misma disciplina con la que sigue los precios de referencia, estará en condiciones de sostener la operación durante los episodios de desabasto de gasolina y diésel que el sistema seguirá produciendo mientras la brecha entre el costo real de importación —que entre febrero y abril de 2026 subió entre 32% y 58.6% según el producto— y el precio tope permanezca abierta.

