El precio gasolina de mayoreo en México es el costo al que Petróleos Mexicanos (Pemex) transfiere gasolina y diésel a las terminales de almacenamiento y reparto antes de que el permisionario los lleve al surtidor: es el piso sobre el que se construye el margen del gasolinero y el componente de la cadena de valor que más directamente responde a las variaciones del crudo internacional y al tipo de cambio peso-dólar. Su comportamiento durante junio de 2026 depende, en mayor medida que en los meses previos, de una variable con origen geopolítico concreto: la caída de más del 8% en el precio del West Texas Intermediate (WTI) registrada entre el 26 y el 27 de mayo, derivada de las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que sacudió los mercados de futuros y abrió el debate sobre cuánto de ese alivio llegará —y con qué rezago— al precio que cada comercializadora paga en terminal.
La relación entre el precio spot del crudo y el precio de mayoreo en las terminales de Pemex no es directa ni instantánea. México importa entre 65% y 70% del requerimiento nacional de combustibles, y ese diferencial implica que cada variación en el WTI o el Brent se transmite al costo de adquisición de gasolina importada con un rezago de días a semanas, filtrado además por el tipo de cambio y, de manera determinante, por el mecanismo semanal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) calibra para sostener los precios al público dentro de los topes pactados.
La estructura del IEPS funciona como amortiguador fiscal en ambas direcciones: cuando el crudo sube, Hacienda reduce la tasa impositiva para contener el alza al consumidor; cuando baja —como ocurrió esta semana—, puede incrementar el impuesto para recuperar recaudación sin que el alivio del mercado internacional llegue al surtidor.
Desde la apertura del mercado en 2017, el sector ha transitado de la liberalización formal a un esquema de precios máximos consensuado. A principios de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum y el sector empresarial acordaron un tope de $24.00 pesos por litro para la gasolina Magna y de $27.00 pesos para el diésel, conforme a un plan de reducción gradual negociado el 28 de abril de ese mismo año, convirtiendo al precio tope en el referente al que Hacienda ancla su calibración semanal del estímulo fiscal y en el techo que define el espacio operativo del gasolinero independiente.
La Tregua Irán-EU y el Precio Gasolina Mayoreo en Junio
La magnitud de la corrección fue inusual para los mercados de futuros de petróleo. El WTI cedió más del 8% y el Brent más del 5% en los días del 26 y 27 de mayo, impulsados por reportes de avances diplomáticos entre Washington y Teherán, incluyendo la participación de mediadores pakistaníes y qataríes en conversaciones con funcionarios iraníes.
Estimaciones de mercado señalan que, de concretarse una tregua de dos semanas con reapertura del Estrecho de Ormuz, el WTI podría ceder hasta 16% adicional, situándolo en niveles cercanos a los $94 dólares por barril, lo que aliviaría la presión inflacionaria sobre la canasta básica y, con mayor rezago, el costo de adquisición de gasolina importada en los puertos del Golfo.
Ante la caída pronunciada del crudo registrada en la última semana de mayo (la más abrupta en lo que va de 2026), Hacienda respondió incrementando los subsidios para mantener el precio tope. Durante la semana del 23 al 29 de mayo, el estímulo al IEPS de la gasolina Magna subió $0.1207 pesos por litro hasta $3.4347 pesos; el del diésel aumentó $0.1022 pesos hasta $4.7352 pesos por litro; y el de la Premium creció $0.1404 pesos hasta $2.4643 pesos.
El resultado fue que el precio gasolina por litro de Magna en la Ciudad de México se mantuvo en $23.81 pesos tanto el 26 como el 28 de mayo —dentro del tope de $24.00 acordado—, sin que el alivio del mercado internacional se tradujera en un ajuste perceptible en el precio al público.
¿Puede entonces la caída de más del 8% en el WTI impactar de forma perceptible el precio de mayoreo en junio, o el IEPS absorberá el diferencial antes de que llegue al surtidor?
La respuesta depende de la dirección que Hacienda elija para el instrumento fiscal: si prioriza trasladar el alivio al precio de mayoreo —permitiendo que Pemex baje el costo en terminal mientras mantiene el IEPS estable—, los permisionarios podrían ver una mejora en su precio de adquisición durante junio. Si, en cambio, opta por recuperar recaudación incrementando el impuesto, el beneficio de la caída del crudo se neutralizará antes de llegar al gasolinero.
La magnitud del dilema la precisa un dato: para 2026, la SHCP estima una recaudación de $473,279 millones de pesos por IEPS, una caída de 6.7% respecto a lo proyectado para 2025, lo que sugiere que el gobierno ya asumió un sacrificio fiscal considerable y que su margen para ampliar el subsidio depende de que el WTI consolide los nuevos niveles.
Dispersión de Precios por Entidad y Estructura de Costos en Junio
Al 28 de mayo de 2026, los precios promedio nacionales registrados en más de 13,645 expendios inscritos ante la Comisión Nacional de Energía (CNE) —organismo que sustituyó a la extinta Comisión Reguladora de Energía en marzo de 2025— son de $23.67 pesos por litro para la Magna, $28.45 pesos para la Premium y $27.29 pesos para el diésel. La dispersión regional es relevante para quienes negocian contratos de suministro: Tamaulipas reporta la Magna más barata del país a $22.00 pesos por litro, mientras Quintana Roo llega a $24.82 pesos, una brecha de $2.82 entre entidades que refleja distancia a terminales de almacenamiento, costo de flete y capacidad negociadora de cada permisionario.
Que el promedio nacional de $23.67 pesos se mantenga a cinco meses de iniciado el año con una estructura de IEPS más alta desde el 1 de enero —cuando la cuota de la Magna pasó de $6.46 a $6.70 por litro— es evidencia de cuánto ha absorbido el mecanismo fiscal para contener las variaciones del mercado internacional.
La estrategia de Pemex para 2026 contempla estabilizar la producción de crudo en aproximadamente 1.8 millones de barriles diarios e incrementar la refinación doméstica a través de la Refinería Olmeca, el Sistema Nacional de Refinación y la planta Deer Park, reduciendo la dependencia de combustibles importados. En la práctica, Olmeca acumuló múltiples arranques y paradas a lo largo de 2025 con procesamiento real muy por debajo de su capacidad de diseño de 340,000 barriles diarios, lo que limita la velocidad con que esa autosuficiencia potencial puede materializarse en el precio de terminal, puesto que mientras la refinería no opere de forma estable, México seguirá comprando en mercados internacionales una proporción significativa de su consumo y mantendrá la exposición al precio internacional que la caída de esta semana alivió pero no eliminó estructuralmente.
La caída de más del 8% en el WTI derivada de las expectativas de un acuerdo Irán-EU representa el escenario más favorable para el precio gasolina de mayoreo que han tenido los permisionarios en lo que va del año, aunque la magnitud del alivio real en el surtidor dependerá de la decisión fiscal de Hacienda frente a una recaudación de IEPS que ya proyecta una caída de 6.7% para 2026, y de la consolidación de las negociaciones diplomáticas que, al cierre de mayo, generaban más expectativas en los mercados de futuros que certezas sobre la estabilidad de los acuerdos en la región.
