La digitalización obligatoria del cobro en gasolineras fija septiembre de 2026 como fecha límite para que las estaciones del país eliminen el efectivo, adoptando tarjetas de débito y crédito, CoDi y DiMo del Banco de México sin comisión para el comercio ni para el usuario. La medida, anunciada por Claudia Sheinbaum durante la 89ª Convención Bancaria en Cancún y ratificada con representantes del sector en el Palacio Nacional, se produce en un mercado que desde la apertura energética de 2013 ha acumulado capas regulatorias sucesivas, y que hoy enfrenta en paralelo el tope de $28 pesos por litro de diésel, la vigilancia fiscal del SAT y la obligatoriedad de los pagos digitales.
El efectivo sigue representando más del 80% de las transacciones en el país. Los pagos sin contacto alcanzan ya 30% de las operaciones con tarjeta, frente a 20% hace dos años, según la directora de Visa México, lo que expone la brecha que deberán cerrar miles de gasolineras en menos de cinco meses.
El sector bancario anunció en marzo de 2026 la eliminación de comisiones en terminales instaladas en estaciones de servicio para incentivar los pagos digitales sin erosionar el margen del operador. Marcos Ramírez, director general del Grupo Financiero Banorte, confirmó que los acuerdos avanzan "en tiempo" con el objetivo de alcanzar el 100% sin efectivo, incorporando CoDi por código QR y DiMo con número de celular como alternativas a la tarjeta bancaria.
Margen bajo presión doble ante el tope de $28 al diésel
Ante el tope de $28 pesos por litro de diésel acordado el 21 de abril de 2026, los permisionarios operan con un margen declarado de $1.80 por litro que debe cubrir costos regulatorios, seguridad y administración. El estímulo fiscal al IEPS para el diésel cayó a 43.17% a finales de abril, frente a 89.35% la semana anterior, recortando el apoyo gubernamental justo cuando los operadores deben invertir en infraestructura de cobro digital.
Con un precio promedio nacional de $28.34 por litro —$0.34 por encima del límite pactado—, la Profeco detectó que cerca del 45% de los expendios que comercializan diésel vendía por encima del tope e impuso multas; el SAT anunció revisiones paralelas. Los operadores argumentan que la logística, el tipo de cambio y el IVA hacen inviable el precio acordado sin apoyo fiscal sostenido.
Las gasolineras que anticipen la instalación de terminales y negocien acuerdos de tasa cero con los bancos antes de septiembre operarán con mayor certidumbre frente a quienes absorban el cambio en el plazo final, en un sector donde el tope de precios, la vigilancia del SAT y los pagos digitales obligatorios confluyen sobre una estructura de costos que ya opera en niveles históricamente ajustados.
