El autoconsumo de combustibles es una instalación (patio de carga, flotilla empresarial, planta industrial) que almacena y despacha petrolíferos para uso propio sin venderlos a terceros, figura que el Reglamento de la Ley del Sector Hidrocarburos, publicado el 3 de octubre de 2025, sujetó a permiso y trazabilidad. Mientras el país cuenta con cerca de 14 mil gasolineras, operan casi 40 mil autoconsumos y menos de 400 cumplen la regulación vigente, menos del 10%.
Puntos ilegales de venta crecen 80% y drenan volumen
La Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (Ampes) reportó 22 mil puntos en 2024 y hoy la cifra ronda los 40 mil, un aumento superior al 80% en un año. Ricardo Quiroz, presidente de Ampes, indica que estas instalaciones fueron grandes consumidoras de huachicol por su informalidad y falta de regulación específica.
El efecto en las gasolineras se ve reflejado en la salida de clientes corporativos. Beatriz Marcelino, CEO de Grupo Ciita, señala que con el diésel a $27 por litro, un comercializador que lo vende un peso por debajo genera a la empresa compradora ahorros de $100,000 mensuales, razón por la que transportistas con convenios dejaron de comprar en estaciones.
El riesgo del autoconsumo se traslada al comprador
Ante la publicación del Reglamento, el esquema cambia de costo a exposición. Toda empresa que use más de 75,000 litros mensuales para consumo propio debe contar con permiso y controles volumétricos.
Una factura única por 80,000 litros emitida por un comercializador es una señal que el SAT puede identificar en una inspección, con riesgo de cancelar los sellos del transportista y dejarlo sin operar. Las sanciones por no entregar reportes volumétricos mensuales oscilan entre $36,000 y $69,000, y se acumulan mes a mes durante un año.
Gabriel Rosas, director de operaciones de Verifigas, advierte que los decomisos de huachicol físico y fiscal representan apenas entre 4% y 5% de lo que circula, por lo que el resto se mueve en redes donde los autoconsumos sin registro son terreno fértil.
Cómo proteger el volumen de venta de la gasolinera
Con el transportista como cliente, el argumento comercial pasa del precio a la continuidad operativa: una gasolinera con controles volumétricos al día, CFDI por cada carga y calidad documentada ofrece un abasto que no pone en riesgo los sellos fiscales de la flotilla. Queda pendiente la norma de la ASEA sobre requisitos técnicos de tanques en patios industriales, lo que mantiene a miles de instalaciones fuera del radar y sostiene el diferencial de precio en el corto plazo.
El volumen que hoy se despacha en autoconsumos sin permiso dependerá del ritmo con que la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el SAT conviertan el Reglamento en inspecciones, y de la capacidad de las gasolineras para ofrecer trazabilidad completa al cliente que ya no puede permitirse una factura de dudosa procedencia.
Imagen: The Fun Chronicles vía Openverse (CC0).

